Información obtenida del hilo en Twitter de Jorge Gomez Naredo.

Leí con detenimiento el texto en The New York Times de @azamsahmed, donde se afirma que en México el gobierno federal oculta cifras. Me parece que hay cuestiones a matizar y, en algunos casos, encuentro problemas serios. Los enumero a continuación:

1. La entrada es alarmante, pues arguye que quizá haya “miles de muertes por coronavirus” en la CDMX, las cuales se han “ocultado“. Conforme uno lee el texto, encuentra que no hay una sola prueba en él para afirmar eso. Para vender está bien. Pero no es serio. Ni responsable.

2. La idea del ocultamiento de cifras ha sido muy difundida por la oposición, pero habría que establecer que, además del gobierno federal, son las propias entidades quienes alimentan la base de datos de los casos y de los muertos. El ocultamiento es prácticamente imposible.

3. La afirmación de que en la CDMX se ocultan cifras de muertes está basada en “información confidencial”, pero el reportero no muestra datos de esa información confidencial. Esto resta completa seriedad al reportaje y a la idea central que el reportero quiso darle al texto.

4. El reportero dice que “los médicos” afirman que se están ocultando las cifras, pero en los testimonios que cita, ningún médico lo indica. La doctora Ávila dice que se vive en dos mundos, pero no hace referencia al “ocultamiento” de las cifras.

5. El reportero afirma que las cifras de COVID están ocultándose porque hay muertes por enfermedades respiratorias que no se contabilizan como coronavirus. No da pruebas de ello. Y además, sí, hay gente que se muere por enfermedades respiratorias no relacionadas al covid.

6. @HLGatell informa de casos sospechosos, es decir, sí se contabilizan.

7. Citar a José Narro -ex presidente del PRI- como experto, demerita el reportaje.

8. Las menciones que hace de Claudia Sheinbaum son poco serias, y no tienen más sustento que “funcionarios consultados”.

9. El mundo académico y científico es de los más atroces que hay. La ciencia no es algo único. Hay hipótesis, hay metrologías y pleitos horribles entre científicos. Los testimonios que da el reportero son, algunos, de personas que tienen una visión distinta a Gatell. Eso no indica que los modelos de ambos estén bien o mal. Son perspectivas científicas distintas e intervenciones diferentes. Las críticas de una científica a Gatell parecen más provocadas por el odio que por la razón y la ciencia.

10. Menciona que hospitales en varias zonas (no da pruebas) están rebasados. Y no es cierto, de eso se informa todos los días en la tarde.

11. Dice que hay “rezago de dos semanas” en cifras, lo cual es impreciso. Los casos sospechosos pueden tener rezagos, pero no la totalidad.

12. La respuesta del científico con que se cierra el reportaje está descontextualizada, porque no menciona el “gráfico que están utilizando”: han sido muchas láminas que Gatell ha usado, e incluso con distintas metodologías. No abona a comprender postura del científico citado.

13. No era tan complicado conseguir, desde el The New York Times, una entrevista con López-Gatell. Me parece que eso demerita muchísimo al trabajo que, a mi modo de ver, es alarmante e impreciso y con una postura cercana (casi se confunde) a la de la oposición.

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Por Roberto Carlos Vega Aguirre

Administrador de Redes Sociales así como también desarrollador de Sistemas. Activista político.

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