Se va esclareciendo por periodistas decentes, el fondo de las campañas mediáticas para favorecer el negocio de unos cuantos y sus cuates trasnacionales en eso de las “energías renovables”… Eduardo Esquivel de SPDnoticias es un ejemplo.

El pasado 19 de mayo, Eduardo Esquivel, subía por la tarde a SDPnoticias, importantísimo reportaje que lo titulaba: “Tengo otros datos. CFE, la mayor generadora de energía renovable en el país”.

El material no tiene desperdicio alguno y contribuye en mucho a esclarecer ese mundo informativo mentiroso que la prensa Fifí va difundiendo para velar el negocio de unos cuantos y trasnacionales sobre las “energías renovables”, señala Esquivel:

El Gobierno de la Cuarta Transformación ha sido criticado por la publicación en el Diario Oficial de Federación (DOF) del ‘Acuerdo’ para garantizar la eficiencia, calidad, confiabilidad, continuidad y seguridad del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), que suspende las pruebas pre-operativas de las Centrales Eléctricas intermitentes eólicas y fotovoltaicas, con lo que supuestamente la Secretaría de Energía (Sener), restringe la entrada de energías renovables.

Las críticas en contra de las medidas del Acuerdo publicado por Centro Nacional de Control de Energía (Cenace), aseguran que esta política frena todas las inversiones privadas respecto a la generación de electricidad, con lo que se privilegiará a las centrales de combustibles fósiles y con ello también se frenará la posibilidad de generar energía a menor precio. Diarios de circulación nacional como Reforma, así como columnistas, analistas financieros y políticos de oposición, han construido la narrativa de que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador está en contra de la inversión privada y de las energías limpias de bajo costo.

La acusación de que el Gobierno de la Cuarta Transformación promueve las fuentes sucias y caras para la generación de electricidad no es tan cierta, además de que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) es la mayor productora de energías renovables, a través de sus 86 plantas hidroeléctricas. Las plantas hidroeléctricas aprovechan la caída de agua y la transforman en electricidad. La energía obtenida mediante ese proceso es limpia y libre de carbono. Según datos de la Sener en 2019, la energía eólica creció 35 por ciento en su capacidad instalada, al pasar de cuatro mil 875 a seis mil 590 megawatts (MW), ubicándose en el segundo lugar en fuentes de energía renovable y superando la geotermia, solar fotovoltaica y termosolar. La energía eólica sólo fue superada por la de generación hidroeléctrica, que alcanzó 12 mil 670 MW de capacidad instalada. El Gobierno de Andrés Manuel López Obrador recibió por parte de las anteriores administraciones las plantas hidroeléctricas descuidadas y en abandono, sólo operando al 32 por ciento de su capacidad.

La actual administración Federal, en cooperación con la empresa canadiense Hydro-Québec, acordaron en diciembre de 2018 llevar a cabo la rehabilitación de 60 plantas hidroeléctricas de México, con el objetivo de producir energía eléctrica limpia y a menor precio. La apuesta es el aumento de la producción de electricidad por medio de hidroeléctricas, y por eso hay un plan para la reconfiguración de estas plantas, con una inversión en una primera etapa de 20 mil millones de pesos, con lo que se generará la oferta y costos más bajos. El costo financiero de rehabilitar las hidroeléctricas es más bajo que el de construir eólicas, debido a que las plantas generadoras de electricidad por medio de la caída de agua que son propiedad de la CFE ya están en funcionamiento y la mayoría ya no tiene adeudos bancarios, mientras que las que producen fluido eléctrico por medio del viento tienen que pagar créditos con instituciones financieras y la Banca de desarrollo. Las plantas eólicas que se han construido en México en general son a petición de consumidores particulares y concesiones a corporativos privados en su mayoría extranjeros, y cuentan con tarifas subsidiadas para la transmisión y distribución de la energía eléctrica que producen por parte de la Comisión Federal de Electricidad. Los generadores eléctricos privados con fuentes limpias no pagan el respaldo, ni estabilidad de las redes de transmisión y distribución, ni las afectaciones a transformaciones cuando transportan su energía con la infraestructura de la CFE. La construcción y desarrollo del complejo Eólico del Sur, en Juchitán, Oaxaca, es un buen ejemplo de a qué tipo de consumidores está dirigido la mayoría de la energía producida con el viento, a qué tipo de empresas se les otorgaban las concesiones y de cómo se financiaban estos proyectos en anteriores administraciones.

La obra ‘Aerogenerador de electricidad en Oaxaca’ fue concesionada a la empresa japonesa Mitsubishi, con el fin de suministrar energía a filiales de Fomento Económico Mexicano (FEMSA), Cuauhtémoc Moctezuma y Crown, a través de un contrato de autoabastecimiento por 20 años. El proyecto Eólica del Sur contó para su edificación con apoyo recuperable en la modalidad de aportación de capital, para la construcción y operación por parte del Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin), así como de créditos de Banobras y otras instituciones financieras. La ingeniería financiera para hacer realidad el complejo Eólica del Sur estuvo a cargo BK Partners, del millonario mexicano Allen Sanginés Krause, y contó con la participación conjunta de BALAMCK16 y Fonadin, que ascendió al 50 por ciento del accionariado a través de vehículo administrado por Balam. Mitsubishi Corporation controla el 50 por ciento restante. Hay que recordar que BK Partners a través de Balam Fund entraron al mercado de las energías renovables en México junto con The Rohatyn Group (TRG) y llevaron a cabo en marzo de 2016 una emisión de certificados de capital al desarrollo en la Bolsa Mexicana de Valores, con lo que se financian otros proyectos de energía renovable. El complejo eólico de Oaxaca no contaba con la aprobación de la mayoría de los habitantes de esa región. Pobladores zapotecos denunciaron una gran cantidad de vicios procesales y violaciones graves a los derechos humanos por parte constructores e inversionistas. Argumentaron que la empresa eólica solo otorgó el 1 por ciento y no el 4, como en otros países se hace, respecto a las ganancias directas de los campesinos que aceptaron rentar sus tierras. El gobierno de la Cuarta Transformación no es muy partidario de la construcción de plantas eólicas por parte de inversionistas privados y de que éstas sean manejadas por particulares, y tampoco está muy convencido de la forma de financiamiento de las obras donde muchas veces la empresa concesionaria solo aporta un 30 por ciento de capital de riesgo para el proyecto, mientras la mayor parte proviene de la Banca de desarrollo.

Y luego todavía hay burros que reconocen abiertamente que no saben: ¿Qué es eso de Neoliberalismo?

¡Órale!

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