Se nos fue Rogelio Villarreal Elizondo, pero queda su gran aporte a la indagatoria, defensa y socialización de nuestra cultura norestense. Herramienta vital en estos momentos de cambio de régimen, de lucha contra el Neoliberalismo feroz y su destrucción de hombres y Naturaleza. Rogelio sembró ampliamente desde la UANL, el antídoto de la identidad cultural contra tanta maldad de unos cuantos miserables…

Ayer se nos fue Rogelio Villarreal Elizondo:

  • El indetenible promotor de nuestra cultura norestense.
  • El difusor ejemplar, inédito, del quehacer universitario, para mediante él, socializar en el amplio pueblo, las muy diferentes expresiones culturales de nuestra forma de ser acá, en el gran noreste mexicano.

Con tu labor profesional, querido Camarada, fuiste el sembrador del antídoto que es nuestra identidad, para que ya unos cuantos pillos, batallen más o dejen de seguirnos saqueando y, que ya no nos sigan destruyendo el alma; por eso, llegaste a ser el gran promotor del arte en todas sus manifestaciones en la entidad, y todo ello fue siendo posible, desde la solidez de la estructura de nuestra Máxima Casa de Estudios, nuestra Universidad Autónoma de Nuevo León.

¡Caramba, Camarada! ¿Cómo que te nos vas? Si todavía tenemos tantas cosas qué hacer. Me agarras con el dedo en el gatillo para darle duro al periódico el Norte y sus hipócritas lamentaciones sobre el Dióxido de Azufre (SO2), que contamina severamente toda el área metropolitana de Monterrey; obviamente, le cargan el “San Benito” a la refinería de Pemex en Cadereyta. Todo para agarrarla contra el presidente López Obrador y su 4T.

Discúlpame, pero, recibí la noticia de tu partida en whatsapp de parte de César Pámanes, estaba preparando el arma de la crítica contra esos sinvergüenzas del periodismo, ya los pescaré más adelante.

Sí, mi buen amigo, te vas en el momento más preciado en este país para impulsar la cultura del mismo, su identidad, su manera de ser, esa que tanto odian los Fifís, los traidores a la Patria, los mercaderes del cuerpo y del alma, los saqueadores de la Madre Naturaleza.

Sí mi estimado amigo ¡Caray! La gran obra tuya fue el haber desarrollado a través de la Secretaría de Extensión y Cultura de la UANL (enero 2004 a enero 2016) una larga pero muy activa gestión que le dio un impulso a la cultura norestense como nadie lo había hecho, y dejaste infraestructura y un estilo de trabajo, con personal ad hoc, que han permitido el seguir sembrando una sensibilidad inigualable, para contribuir a ese cambio de régimen que todos necesitamos.

Hace unos días, un sabio luchador social, nacionalista y humanista, me dijo: “Hoy en día las elecciones ya no se ganan con dinero, sino con conciencia, con organización” porque por más lana que le metieron a la suegra del Bronco en Santa Catarina, no pudieron con el trabajo de base con la gente, y eso, es lo que no se puede perder de vista en los nuevos avatares de la vida social y política moderna, para construir un mundo mejor para todos y de respeto a la Madre Naturaleza. Y eso, en ti estaba muy claro en discurso y hechos, reconocías que no se podía tener un universitario crítico, constructivo, que pudiera romper tres décadas de Neoliberalismo feroz, si no les desarrollabas su sensibilidad y por eso, tu luchaste día a día, porque para ti en ello no había horario o descanso, hasta comías en el escritorio para no dejar de extender la cultura al interior y exterior de la UANL.

Tu “bunker” de operaciones lo armaste al recuperar el Colegio Civil y hasta llevaste a entrevista inédita a uno de los fundadores de la UANL, a Juan Manuel Elizondo Cadena, quien junto con Pepe Alvarado y Raúl Rangel Frías fundaron la Universidad del Norte, hoy la UANL; pero también allí, en el Centro Cultural Colegio Civil, congregaste universitarios y Pueblo, artistas de las más diversas manifestaciones y dejaste muy en claro, que la cultura, nuestra cultura, es la base para construir en el noreste mexicano el nuevo orden del que tanto ya se habla ante la gran pandemia que vive el planeta.

Tus doce años promoviendo nuestra cultura desde la dirección de Extensión y Cultura de la UANL, es una cimbra no sólo para el ser y quehacer de la UANL, sino también, se convierten esos años en una arma de combate contra la maldad del antiguo régimen Neoliberal y se abre a la construcción del nuevo Nuevo León que ya todos tenemos que edificar y defender ante la voracidad de unos cuantos sinvergüenzas que no cejan en querer seguir haciendo de las suyas para continuar su saqueo feroz y destructivo de hombres y Naturaleza. Sin embrago, en esos 12 años comentados, insisto, sembraste el antídoto de un “aliento que se vuelve viento” (como diría Alfredo Zitarrosa), y que nos lo brinda la socialización de la cultura, la cual nos prepara para las luchas por un mundo mejor para todos ¡Descansa en Paz Tigre! nunca podremos olvidarte, fue mucho lo que hiciste por todos y para todos

¡Órale!

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