Ayer leí que hubo otras 2 pandemias en el siglo 20, aparte de la de 1918. También, infecciones respiratorias (No estoy contando el SIDA). La primera fue en 1957-58. Provocó dos millones de muertos. La segunda fue en 1968-69, y según los datos oficiales provocó un millón de muertos, aunque algunos otros refieren que también llegó a los dos millones de muertos. ¿Se paró la economía? No. De hecho, no solo siguió la economía con sus actividades habituales. La guerra de Vietnam no se paró, las protestas por los derechos civiles no se pararon, se realizó el concierto de Woodstock, y aquí en México se realizaron las Olimpiadas. Claro, en ese entonces éramos un poco menos de 3 mil millones en el planeta. Hoy, que somos más del doble, una pandemia nos pega en forma más dura. Si a lo anterior le agregamos el desmantelamiento de los servicios de salud en el hemisferio occidental (Europa y América), pues era cuestión de hacer simples ecuaciones para solicitar hacer un experimento que no se realizaba desde hacía un siglo: la cuarentena. Y todo por una patología que no afectó prácticamente al país donde se originó dicha patología, China. Pero que detuvo movimientos contra el neoliberalismo desde Francia hasta Chile, permitió meter en sus casas a los opositores del régimen chino en Hong Kong, y está permitiendo que la oposición ataque en forma muy dura a dos presidentes “populistas”, uno de los cuales es enemigo acérrimo de China: Trump, y también AMLO. Presidentes que prometieron “cambios”, cada uno a su manera. Y que los implementaron, afectando al sistema. Un sistema donde algunos actores, como China, se había visto muy beneficiados. Y hasta aquí, no habría mayor problema. Pero, a excepción de Bolivia (donde debieron de efectuarse elecciones presidenciales este mes pasado, y donde el ganador según todas las encuestas era el partido de Evo Morales), nadie ha pospuesto sus elecciones programadas. Empezando por los EUA. En noviembre, se van a efectuar elecciones en ese país. En México, dentro de un año. En este momento, la mayoría de las encuestas dan ganador a Biden, el contrincante de Trump. Claro, esas casas encuestadoras, en su mayoría, no apoyan ni a Trump ni a los cambios que promulgó en su momento. Pero algunos analistas muy serios, y que tampoco aprecian a Trump, hacen ver algo muy simple: Trump puede aún ganar, y gracias a los errores que sus contrincantes realicen. Por ejemplo: la base demócrata pide que les quiten los fondos a los sindicatos de la policía en todo el país. La dirigencia se muestra renuente, pero llevan el riesgo de verse rebasados. Y todos los analistas llegan a la misma conclusión: si tocan a las policías de los EUA, Trump va a ganar en automático. Así de simple. Mientras, aquí en México la contienda electoral ya se adelantó. La oposición, para variar, sigue con sus mentiras, calumnias e insultos. Y, en los casos en los cuales se pide analizar lo que se realizó, como con el arribo de médicos cubanos a nuestro país, las pasiones se desbordan y se cierran los criterios por completo. Yo no le doy tantas vueltas. Sé que el gobierno va a hacer algo muy simple: informar de lo que se está realizando, para que la gente se formé su propia opinión. La oposición va a tratar de dar sus datos, tergiversar los que ofrezca el gobierno, y hacer una confusión total. Eso es más que obvio hasta para un niño de primaria. Así que solo resta ofrecer los datos, los hechos, la información, e, insisto: que cada uno se formé su propia opinión. Ahora, recuerden: enójense con el mensaje, no con el mensajero. Ni yo voy a convencer a los contrarios a AMLO, así sean apartidistas, ni ustedes me van a convencer de que yo he estado equivocado. Preguntan bien, respondo bien. Siento que realizan acoso, aviso. Siguen, los bloqueó. Insultan, ni siquiera aviso. Los bloqueó. Punto. Estoy en una fase de “relax”. La oposición no cambia sus hábitos, y sé que eso les va a costar muchos votos. Mis hábitos permitieron informar a mucha gente, así que no pienso cambiarlos. Aunque el que yo siga informando, molesté a muchos. Diría que me da mucha pena, pero no me gusta ser hipócrita. Realmente, lo disfrutó mucho.

Gracias.

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